ALGUNAS PISTAS.
Comenzó a rodar la cuestión del cambio de la educación media. Hasta ahora, tanto estudiantes como directores de colegios consultados proponen realizar un estudio exhaustivo antes de implementar los cambios. La pluralidad de motivos, intereses ya manifiesta sus primeros perfiles y ello constituye un motivo para no apurar los tiempos. Lo peor que podríamos hacer es transformar el cambio de la educación media en un problema de ajuste curricular, revisión del mismo o de inclusión de asignaturas en otras o supresión de contenidos.
Recordemos que el curriculum más que una herramienta es una mediadora de otras cuestiones, de conversaciones que aún nos faltan como sociedad plural, diversa. Por ejemplo, pueden existir problemas, intereses sociales que desbordan a las disciplinas, o demandas específicas (formar para la Universidad, por ejemplo) que no son tan sencillas de incorporar en el curriculum. Hoy la relación Educación Media/Universidad no es tan lineal en nuestro medio porque precisamente aún no iniciamos una conversación seria acerca de la Universidad (o Universidades) que tenemos y la que precisamos.
Otro punto: el despliegue de la lógica de la privatización en el espacio de la educación pública. Y esto no únicamente porque crece la oferta privada sino – tal como lo señala Rosa María Torres - la propia educación pública viene asumiendo criterios del mercado (tercerización de servicios, abandono de la gratuidad, competencia entre escuelas, incentivos por desempeño, financiamiento de proyectos a las instituciones educativas, etc.).
Más botones para la discusión: de nuevo Rosa María Torres: la reforma vertical y tecnocrática – decidida y diseñada en el escritorio, por expertos- ha fracasado. Hoy no se trata apenas de ‘mejorar’ lo que más o menos nos anda saliendo bien, sino precisamos de una revisión sustancial; el desafío es construir otros modelos y referentes para la educación. Aquí es como en la publicidad de una conocida pasta: no hay recetas; más bien debemos estar atentos a una realidad cada vez más diversa y concreta que nos convoca a diversificar las respuestas, sin perder la unidad y asegurando la igualdad.
Lo anterior nos lleva a otra cuestión: la ‘cooperación internacional’ es parte del problema; no esperemos soluciones desde esta instancia. Y nuestra autonomía en este terreno sólo surgirá de las conversaciones que seamos capaces de promover y sostener. La salida fácil consiste en imaginarnos que en algún lugar existe una respuesta maestra para cambiar la Educación Media.
EL ASUNTO DE LO POPULAR.
Y en todo este entretejido emerge un nudo que la escuela tradicional y nuestras mismas universidades nacidas bajo el soplo liberal dejaron a un costado: la memoria popular en tanto contenidos culturales. Esto exige revisar nuestras visiones acerca de lo que ubicamos en el lugar de los contenidos ‘vulgares’, ’superticiosos’, ‘acríticos’, ‘equivocados’. Todavía no hemos trabajado y aprovechado con un sentido de juego y de sentido crítico las potencialidades que subyacen a la pedagogía del oprimido.
Sucede que el derecho a la educación no se reduce a la aplicación de normativas rígidas sino también de creación permanente del contenido del derecho como manera de asumir la complejidad de la dignidad humana, principio jerarquizador del sistema de protección de los derechos humanos.

Es muy bueno pues ayuda a un diagnótico actual del avance de la educación paraguaya. Yo utilizo para mi clase en la facu con mis alumnos y les resulta muy interesante.
Es indiscutible que la urgencia por cambiar la Media y la “Tercera” se acentúa cada vez más, y aunque el discurso se cambie de “Crisis en la educación” a “Transformación en la Educación” me inclino en describir la situación de la Educación como lo escribiera Gramsci ” Como el momento en el cual lo viejo está agonizando o muerto y lo nuevo aún no ha terminado de nacer”